Desde "El proceso de lectura" de Wolfgang Iser, analizar el texto "El paisaje y la memoria, conceptos fundamentales del lenguaje escultórico de Roberto Rodríguez" del autor Manuel de Jesús Velázquez Torres, resulta sumamente ilustrador.
La relación de la que habla Iser entre el polo artístico (autor) y el polo estético (lector), que posee la obra literaria, se hacen evidentes al enfrentarse al texto de Manuel. El proceso de lectura por el que me llevó el autor, con sus referencias constantes a obras de arte, sus logradas descripciones, su coherencia al saltar de una idea a otra, me hicieron tener una experiencia corporal, más por estar consciente de analizar este tipo de cuestiones después de leer a Iser.
La manera en que el autor relaciona distintos artistas y habla de su obra, la manera en que hace interactuar estas referencias, obras desfazadas en tiempo y espacio, son constituidas coherentemente por la forma en que Manuel las articula. De Ana Mendieta hasta Nadín Ospina y Rimer Cardillo, con uniones provenientes desde otro lugar que no sabría nombrar, creo que apelen directamente al cuerpo, a las sensaciones y pareciera que las pudieras tocar, o que las entendieras desde el impacto que provocan en ti.
"La obra de arte es la constitución del texto en la mente del lector", diría Iser. De manera muy lograda el leer este texto constituyó en mi una gran claridad sobre el tema y sus repercusiones. La lectura plantea ideas que aunque de pronto parecieran sueltas, forman parte todas ellas de un entramado de posibilidades de lo más consecuente, me formulo expectativas continuamente, que me permiten dirigirme hacia una experiencia que siento vivida en carne propia.
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