domingo, 18 de abril de 2010

El Cuerpo como principal herramienta para el recorrido de "Muerte por Belleza"


Para el fin de este recorrido por el que pretendo llevar al lector, me enfocaré en el tema "Muerte por Belleza", ubicado en la sección "Cuerpo consumado y consumido" dentro del contexto de la exposición Sin centenario ni bicentenario. Revoluciones alternas. Se abarcan principalmente los temas de trastornos alimenticios y los métodos de belleza extremos, así como la muerte. La componen obras de Daniela Edburg, Yvonne Venegas, Vanessa Beecroft, Carmen Mariscal y Daniela Rosell.

El recorrido puede empezar por la obra de Carmen Mariscal, Ayuno Voluntario, no por algún tipo de orden preestablecido, sino por estar al centro de la sala y destacar en magnitud. Esta obra nos enfrenta a un escenario de nuestra vida cotidiana, sentarnos a comer como lo hacemos todos los días, o como supuestamente debiéramos de hacerlo. Sobre todo nos remite a la escena que a pocos nos agrada de sentarnos a comer solos. Imaginémonos sentados en la silla frente a este mueble alargado, destinado para compartir con otros al menos 5 comensales, que se nos presenta ahí únicamente para nosotros y lo percibimos de tamaño desproporcional a nuestro cuerpo. Enorme, largo, cuyo fin es lejano. Los cubiertos igualmente de tamaño exagerado se manifiestan como letales, llenos de clavos boca arriba, que parecen dientes metálicos que nos amenazan directamente. La muerte nos acecha en esta obra, nos confronta de manera aplastante, nos empequeñece ante su fuerza y su intransigencia. La artista fusiona la idea de comer y morir en esta instalación.

Nuestro lugar está puesto, mantel y platos blancos neutralizan la escena y contrastan con la enorme silla de madera, sobre la cual seguro te cuelgan los pies. Esta sensación te remite a tu infancia y recuerdas cuando tu madre no te permitía levantarte de la mesa hasta que terminaras todo lo que te había servido. Sin embargo, en nuestro plato se proyecta un rostro sustituyendo al alimento. Escuchamos una voz femenina en tono alzado, que nos indica imperativamente que comamos amenazando nuestra libertad, cualquiera comería para no hacerla enfadar más.


En el espacio expositivo, "Ayuno Voluntario" dialoga con "Juliana" de Yvonne Venegas. Juliana, una niña aproximadamente de 8 años de edad yace sola en una mesa, con la cara sumergida en un plato vacío, rendida ante el acto de comer. Recordemos la escena infantil a la que nos remitiimos en "Ayuno voluntario", en la que debíamos dejar el plato "limpio" antes de levantarnos de la mesa. En el caso de Juliana, podemos pensar en varias posibles historias, quizás había sido sólo un berrinche y la niña comería al final, quizás se atracó de dulces o chatarra a la salida de la escuela y no tenía más hambre, talvez de verdad le faltaba apetito, o su estado de ánimo abatido le impedía que pensara siquiera en ingerir cualquier alimento. Juliana luce agotada, rendida "...nunca me había sentido tan llena". Al parecer ya comió la sopa, no está el plato hondo que sí podemos ver en el lugar contiguo, y no llegará al segundo plato, o rechazó la sopa, que a tantos niños desagrada y está en espera de lo siguiente. Está sola, como en "Ayuno voluntario", los otros lugares están puestos pero no parecen ser ocupados, no tiene con quien conversar sobre lo que le acontece, lo que le duele o le preocupa.

La fotografía de Daniela Rosell, "SPQR", dialoga directamente con las dos obras anteriores. Rosell nos muestra un cuerpo femenino desnudo y de espaldas sobre lo que parece una mesa, que yace en postura horizontal, recordándonos muchas imágenes canónicas de la historia del arte. Como La venus del Espejo de Velázquez, o La Gran Odalisca de Ingres, ambas de espaldas como SPQR. Pero también nos remite directamente por la postura y el tratamiento del cuerpo a La Maja Desnuda de Goya, a La Venus de Urbino de Tiziano y a La Olimpia de Manet. El cuerpo desnudo de la modelo que aparece en la fotografía, está decorado con alimentos afrodisíacos, o al menos sugerentes en este sentido acentuando la intención erótica de la imagen. El propio cuerpo es parte del banquete, ocupa el lugar de un platillo, está dispuesto a ser deglutido al mismo nivel que los demás alimentos. La abundancia de comida extraída de su lugar común, reubicada en un desnudo femenino, donde convive y se confronta la idea de exceso en relación al cuerpo y su sexualidad.

Los platos vacíos en "Ayuno voluntario" y en "Juliana" y la abundancia de comida en "SPQR", relatan la desubicación del alimento, la resignificación de éste al ser descolocado, las connotaciones con las que carga el acto de comer, desde lo psicológico, lo sexual, desde la salud, las relaciones sociales y familiares.

De frente a las últimas dos imágenes descritas, 90 grados a la izquierda, nos topamos con otra tríada de obras. Dos fotografías de Daniela Edburg y una Barbie de colección dentro de una vitrina. En la triada que forman estas dos imágenes y este objeto dentro de nuestro recorrido, el alimento nos confronta de una manera muy disímil. Tanto la " Barbie Melanie" y "Death by Bananas" de Edburg, hacen alusión directa a la película "The Birds" de Alfred Hitchcock y "Death by Oreos" de la misma fotógrafa, es una reinterpretación del óleo "La madre del artista" de James Whistler.


En Death by Bananas, la comida nos ataca directamente, las frutas amarillas cargadas de potasio vuelan por la habitación intentando herir a la mujer que se arrincona para protegerse. Como las aves de Hitchcock, aparecen los plátanos con actitud letal e invasiva, dejando a la mujer indefensa, sin armas. El espectador puede imaginarse a sí mismo en aquella habitación arrinconado como síntoma de autodefensa y siendo atacado por la comida que más le aterre. Cada uno de nosotros tenemos una relación chocante con algún tipo de alimento, que puede darse por diversos motivos. Por ejemplo, que nos cause daño, que nos caiga pesado, que nos provoque alguna alergia, que nuestro cuerpo ya no lo admita a causa del mal que nos causó alguna vez, que seamos intolerantes a alguna sustancia que contiene, que nos de asco, que represente algo que no nos gusta recordar, que tenga connotaciones religiosas o que van con nuestras creencias (por ejemplo el vegetarianismo, la vigilia o lo kosher) o que esté erradicado de nuestra dieta por su exceso de calorías o que nos prohibamos nosotros mismos por nuestra incapacidad de contenernos ante él.

La mujer de la imagen, parece aterrada, pero dentro de su momento de sufrimiento, sigue luciendo bella, quizás a lo que más le teme es a que estas frutas voladoras le arruinen el peinado o le ensucien su vestimenta perfectamente combinada, o en términos más radicales, tiene terror de perder su figura al consumir plátano, fruta erradicada o muy racionada de casi todas las dietas por su alto contenido calórico. La posee el miedo de no saber controlarse ante los insufructos de esta arma calórica.

En "Death by Oreos" la batalla con la comida se encuentra en otro nivel, ésta ha salido triunfadora. Las galletas han aniquilado a la mujer, la han desarmado y la han dejado indefensa ante su delicia. Podríamos imaginarnos el dulce o postre que más nos guste, la chatarra o la botana que nos haga salivar de antojo. Casi siempre es lo más prohibitivo en nuestra dieta y esto nos hace desearlo más. Todos hemos estado a dieta alguna vez, sabemos lo que es llegar a un desayuno y no poder probar el delicioso rollo de canela que nos pasan por enfrente y cuyo olor podría desquiciar a cualquiera. Sabemos que después de un tiempo de prohibiciones somos muy susceptibles a caer en los encantos de la comida que, quizás no es nuestra favorita, pero se ha convertido en una obsesión por el simple hecho de no poder consumirla a nuestro antojo. Después de la dieta viene el atascón, en el que no sólo comemos de más, sino que comemos justamente lo más prohibido.

En las fotografías de Daniela Edburg, la comida en grandes cantidades y la saturación de colores vivos e impresionantes, nos hablan de la falta de control que a veces tenemos sobre nosotros mismas y nuestros vicios, que más allá de estar relacionados con las drogas, el alcohol, el cigarro y los costumbres más castigadas por la sociedad, están en las cosas más cotidianas.

Barbie Melanie es una muñeca de colección inspirada en la película The Birds de Alfred Hitchcock, cuyo protagonista femenino sigue el estereotipo hitchcockiano de la mujer, rubia, hermosa, delgada y victimaria. Aquí el visitante la encuentra en una enorme vitrina de cristal dentro de su caja original, dotando a la muñeca de cintura estrecha de un valor mayor, al nivel de un objeto artístico en un museo. Sin embargo, como todos lo sabemos, es un juguete al alance de casi cualquier niña, que ha llegado a todos los estratos de la sociedad. Barbie se ha insertado en el imaginario de la cultura infantil y juvenil proponiendo un estereotipo de belleza ideal por el que muchas niñas y mujeres han luchado, de hecho este ideal de belleza ya es persiguido por niñas en edades comprendidas entre los cinco y ocho años. Además, a pesar de tener más de 40 años de edad, Barbie posee el rostro y el cuerpo de una veinteañera, lo cual influye en las mujeres de mayor edad a seguir conservándose como a sus veintes.

En el discurso de "Muerte por Belleza", se incluyen otras tres obras: Untitled (performance, detail, Salomon R. Guggenheim Museum, New York, NY) de Vanessa Beecroft, Homenaje a Oldenburg y LaChapelle y Ronald Mc. Donald´s daughter and son.

La primera de la arista italiana especialmente conocida en el actual panorama del arte contemporáneo por sus performances y fotografías, nos muestra una de sus acciones realizadas en el Museo Guggenheim de Nueva York. Es una fotografía que captura un momento dentro del performance, donde sus modelos deben posar, inmóviles y en la postura que les ha sido asignada por la artista mientras dura la exhibición. Las mujeres desnudas o con muy poca ropa, no deben relacionarse entre ellas, ni interactuar con el público. El espectador, por su parte, puede presenciar pero no intervenir, acentuando la idea de mujer como un objeto adquirible y de contemplación. ¿Qué tienen en común estas mujeres? Principalmente su delgadez extrema, el tipo de cuerpo que Beecroft elige para exhibir en el museo, es el cuerpo que está de moda, la usanza de la carne pegada al hueso, sacrificando salud e integridad física por lucir un cuerpo sumamente esbelto.

Siguiendo este discurso nos encontramos con el video publicitario japonés, Ronald Mc. Donald´s daughter and son, que expone a dos modelos ideales de belleza según el público de este país oriental. El chico y la chica que presentan la deliciosa y hamburguesa más famosa del mundo, están lejos de parecer orientales, pero lo que más llama la atención es la delgadez que caracteriza a ambos y las facciones queer, sobre todo del personaje masculino. Son seres tan delgados, que han perdido ya las características sexuales que los identificaban de manera sustancial como hombre o mujer. Visten los colores de la marca que representan y sostienen una hamburguesa que luce apetitosa, pero que nunca ingieren. Se evidencia en este video, el engaño con el que los medios de comunicación y la publicidad atacan a su público causando estragos en la manera de alimentarse y en los productos que consume. Junto a la pequeña pantalla en la que se proyecta el video previamente mencionado, encontramos una hamburguesa de tamaño desproporcional aplastando una muñeca estilo Barbie de mayor tamaño que las promedio (como Barbie Melanie). La hamburguesa está hecha de distintas telas rellenas, que componen las capas de dicho alimento dotándolo de texturas y formas diversas. Esta obra creada explícitamente para esta exposición, tiende un homenaje al arte pop, en especial a Claes Oldenburg y a David LaChapelle. Relacionada con las fotografías de Daniela Edburg, parte central del discurso de "Muerte por Belleza", cuyas influencias son de la misma manera provenientes del pop art, desde Andy Warhol y Claes Oldenburg, hasta su más directo y claro referente que es David LaChapelle. Este último lazo queda claro en la imagen Death by Hamburger de este autor, donde una figura femenina ha sido aplastada por una hamburguesa gigante (haciendo referencia a la Floor Burger de Oldenburg, cuya obra caracterizada por sus esculturas blandas y de tamaño inusual, es repesentativa del pop art) que la ha dejado sin armas para sobrevivir, que ha sido más fuerte y poderosa que ella. Sin embargo, dicha mujer no ha perdido el estilo, a pesar de haber sido aniquilada, sus piernas no presentan detalle alguno de fractura o ematoma, ni siquiera están desfallecidas, de hecho se encuentran en una posición digna de una actriz modelando zapatos de la última temporada de una marca prestigiosa. El hecho de tratar a la mujer como objeto, evidenciando la banalidad de sus costumbres y acciones, recuerda al pop art, con su discurso también falocentrista y generalmente machista, acepta el materialismo en el que se desenvuelve la mujer y lo exagera. Y como en Death by Hamburger, en las imágenes de Drop Dead Gorgeous, vemos a las mujeres muertas, pero hermosas. Como espectadores podemos tratar de imaginarnos que somos la persona debajo de la hamburguesa gigante, ¿cuáles serían los problemas que te aplastan y te asfixian?

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