Todo inició contigo, lo que soy, lo soy por ti o de ti. No hay nada en el mundo que me involucre tanto como el tú y yo.
Cuando pensé que éramos ya seres independientes la una de la otra, que estaba por odiarte, por desprenderme completamente de ti. Regreso al inicio, a mi llanto adolescente desesperado, cuando lloraba por ti, por lo mucho que te admiraba y lo poco parecida que me sentía a lo que eras. Por mis defectos que me alejaban de tu admiración.
Ahora tengo muchos más que antes, he hecho cosas que ni te imaginas, que no tienen el alcance que podrías llegar si quiera a concebir. Y no me arrepiento de ello, porque me estaba formando a mí misma, por fin estaba logrando hacerme mi propia imagen de mí separada de la tuya y ahora regresé de un golpe a mi antigua persona frágil y ciertamente más vulnerable de la pensaba que ya era.
No sé si ha sido buena o mala esta regresión, no sé si es una señal para no dejarte, no creo, quizá autosabotaje, acción que se me da muy bien.
¿Y ahora qué? ya que se abrió el grifo del llanto y que no puedo tener los ojos secos desde hace varios meses, ¿qué sigue?, ¿qué hago? Si al final no sirve de nada, no sirvo de nada, soy un ente sumido en la melancolía, inútil y débil.
Bien me han dicho que es un momento para reflexionar, para analizar lo que pasa aquí en esta etapa de mi vida, para contemplar a fondo qué hay de nuestra relación que la hace tan compleja para mí. ¿Qué traigo cargando que no tendría por qué cargar? O ¿qué he hecho que haya sido el detonador de esto?
Creo que busqué odiarte estos últimos meses, hice cosas que sabría que te decepcionarían para fomentar ese odio y desprecio mutuo, como una manera, quizá la única que hallé para desprenderme de ti.
Para ti es más fácil, tú ya quieres que me vaya, yo te estorbo, te peso, pero no entiendes el lado del lazo que yo sujeto, que está mucho más cargado, lo he llenado de sentimientos que tú nunca has podido expresar, de dolores que reservas por no evidenciarte humana, de penas mucho más fuertes que las que yo he podido vivir, que sin embargo, respiro desde tu historia.
Me iré, ni esto ni nada lo impedirá, pero está siendo más difícil de lo que pensé. Se supone que hoy empezaba mi época "independiente", mi primer intento de ser yo. Ese yo que ha venido surgiendo de experiencias durante los últimos meses, y del cuál tú ya no conoces nada. Este yo que he descubierto a través de personas con las que me he topado, que me han dado cátedras de mí misma, y que por primera vez, no tiene nada que ver contigo, con lo que tú esperabas de mí, con lo que tú sembraste en mí ni con lo que tú te planteaste para mi vida.
Sólo quiero que salga todo bien mañana, no tengo a quién rezarle, no creo que rezar sea la solución, o lo sea todo, pero creo que esto va a salir porque te lo mereces, porque estas cosas no deben pasarle a gente como tú, porque no tenía porque pasarte a ti. No es justo. Esas malditas células se irán, porque tú eres más fuerte que eso, mucho más. Tú vas a vivir preciosa hasta los 90 años, rodeada de gente que te quiere, con tu cara luciendo más joven, con tu dadivosidad hacia el mundo, con tu entrega hacia nosotros y con el amor que sólo sabes dar sin comisura.
Te amo mamá, que lo sepas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario