miércoles, 24 de marzo de 2010

Las colegialas de Orozco



La colegiala fue la chica moderna de la época, como estudiante, estaba fuera de los confines domésticos y gozaba de más libertades que el resto de las mujeres. Eran libres de interactuar con sus compañeras y con la ciudad. Estos dibujos muestran otra faceta de la obra temprana de Orozco, donde evidencia su preocupación por retratar a las jóvenes habitantes de la urbe.

Llama la atención cómo logra el pintor expresar con ironía y humorismo la belleza de estas jóvenes, precoses, llamativas y provocativas. La línea del lápiz o la tinta, expresa el movimiento, la libertad y la alegría de estas niñas transformándose en mujeres. Las coqueterías en su gesto afirman su inmadurez y perversidad precoz.

La interacción entre las dos jóvenes de “Murmurando” es curiosa. Parecen estar criticando a alguien, ríen con una expresión burlona. Estas chicas visten ambas vestidos largos, botas o zapatos de tacón, rebozos y peinados trabajados. Sus rostros están un poco deformes, por lo menos la de la izquierda, tiende a reflejar cierto tono de animalidad. Tal vez Orozco está imprimiendo con estas características un toque de crítica social. La otra se ve más humana, ríe a carcajadas y parece ser cómplice de su amiga, que pareciera ser la autora del chiste o la relatora del chisme. Ambas cargan un bolso, podría ser su libreta de la escuela, parecen estar en la calle, donde se desenvuelven con libertad, no se ven apenadas ni contraídas. Interactúan con movimientos casuales, no parecen estar posando. Orozco capta un momento muy preciso, en el que una de ellas se está acomodando el rebozo sobre los hombros, hecho podría tratarse de un momento de desfiguro que al pintor le interesó captar.

“Muchacha” es una colegiala más, en pleno movimiento y en toda intensidad de expresión. Orozco muestra con su gran capacidad de síntesis, con unas cuantas líneas, la inocencia de esta joven con tocado coqueto compuesto de un enorme moño que acentúa el toque infantil de la mujer. Su cuerpo refleja un aire despreocupado con el que camina por las calles de la ciudad como si no pasara nada, como si la guerra no importara o no le afectara en lo absoluto.

Contraponiendo estas imágenes con las prostitutas de José Clemente Orozco, vemos dos polos de la sociedad femenina de la época, donde el pintor muestra lo que pasa en las calles, mientras todos están inmersos en lo que acontece con la guerra revolucionaria. Nos deja abierta la pregunta ¿Quiénes son más peligrosas y seductoras?, las prostitutas dentro de su represión y mala fama o las colegialas gozando de tanta libertad.

José Clemente Orozco

Murmurando, 1910-1915

Tinta sobre papel, 19 x 20


José Clemente Orozco

En acecho, 1913-1915

Acuarela sobre papel, 20 x 25

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