miércoles, 24 de marzo de 2010

Las prostitutas de José Clemente Orozco

















Orozco durante los años de la Revolución se empeña en retratar la cruda realidad de las prostitutas de la ciudad de México. La época a la que corresponde esta obra es de violencia y perversidad en todo el país. Orozco capta este sentimiento de excesos provenientes de la revolución mediante pasajes y episodios de algunos de gestos y actitudes de la vida fenética de estas mujeres, que utiliza como base para su crítica social.

Estas obras son una pequeña muestra de las cientos de acuarelas de prostitutas y colegialas que Orozco pintó entre 1913 y 1916, donde sobresale la decadencia de esta época y de la vida de uno de los sectores más marginados del país.

En “La conferencia” y “En acecho” Orozco nos muestra seres femeninos que parecen mucho más deformes que en las escenas de la vida cotidiana del prostíbulo que veíamos en “La desesperada” o en “La cama azul”. Aquí el pintor se enfoca más en mostrar el rostro apayasado, envejecido de las mujeres pintarrajeadas de expresión cínica, ojeras que evidencían la trasnochada, luces y colores mortecinos, peinado aparatoso y llamativa indumentaria. Parecen seres montruosos, con rasgos poco humanos, que expresan soledad y un alma putrefacta que Orozco evidencía con la sobriedad en el color de estas obras.

En “La conferencia” aparecen dos seres femeninos totalmente deformes. Podrían estar en una habitación seduciendo a un cliente o quizás dando un show a un grupo de hombres ávidos de sexo. Una parece una mujer completa, pero la otra da la idea de un espectro, no deja ver el resto de su cuerpo, parece inmaterial, borrosa ni siquera tiene un lugar real, es como si estuviera flotando. No interactúan pero comparten la misma silla, tal vez en tiempos distintos y espacios semejantes.

“En acecho” vemos una mujer madura, cuya edad es detonada por sus arrugas pronunciadas en la frente, parece perdida en sus pensamientos, con ojos cerrados, anonadada. Está recargada en una puerta. Por el título de la obra se supondría que está buscando clientes, o tal vez prospectos de chicas para su Casa de citas. Las prostitutas tenían muy restringida su salida a la calle, tampoco podían asomarse mucho por las ventanas para no provocar a los transeúntes, pero esta mujer parece no preocuparse por ello, lo que hace pensar que es la Matrona. Pero podría ser una prostituta cualquiera que quiso salir a tomar aire después de una jornada intensa, o simplemente a respirar por el aburrimiento que provoca la escasez de clientes de ese día en el prostíbulo.

José Clemente Orozco
La conferencia, 1913-1915
Acuarela sobre papel, 34 x 32

José Clemente Orozco
En acecho, 1913-1915
Acuarela sobre papel, 20 x 25


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